De seguro has notado que las palabras tienen una melodía y resuenan en tu cabeza. Pero ¿cómo los escritores logran esto? Hay varias formas. Una de ellas es alternar entre las frases cortas y largas.

En este artículo te mostraré el mejor ejemplo para que comprendas bien el tema 😁.

Frases cortas

Las frases cortas agilizan la lectura, dan claridad y hacen que el lector comprenda mejor la información. Sin embargo, si las utilizas con frecuencia, el artículo será frío y confuso.

Si se trata de una amenaza o una carta de muerte está bien, pero este no es el caso 😅. Son muy útiles de usar en textos contundentes. Por ejemplo:

La homosexualidad debe ser aceptada como un hecho normal. No más discriminación. No más violencia. ¡Qué la religión no se entrometa! El mundo debe cambiar. Y nosotros hacemos ese cambio.

Frases largas

Las frases largas mantienen una lectura más pausada y entretenida. O sea que pueden enganchar al lector.

No obstante, su uso excesivo es perjudicial. No separar las ideas por puntos sino por comas dificulta la comprensión.

Para esta clase me daré un pequeño descanso. Voy a dejar que otra persona explique el tema por mí, Gary Provost. Mira algo que escribió:

variar oraciones cortas, medianas y largas

Como ves, cada tipo de frase tiene sus ventajas y desventajas. Si usas uno solo con mucha frecuencia cometerás un gran error.

Debes usar las frases cortas, medianas y largas con armonía para darle un ritmo a la lectura y trasmitir el mensaje adecuadamente.

¿Cómo saber si lo hice bien?

Esto lo verás en la clase de edición de un artículo. Sabrás si estás usando bien las frases porque editarás con Loquendo, en voz alta y en tu mente. En este proceso detectarás errores para solucionarlos.


¡Y ya está! Esta clase fue cortita, pero no creo que deba profundizar más. Escribe siempre con soltura y evita fatigar al usuario.

 Frases cortas, medianas, largas. Altérnalas. Esa es la clave. 

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